Yoga para tener buena digestión

Para practicar yoga, es necesario aprender a respirar de forma que las células se oxigenen y nos llenemos de energía al mismo tiempo que realizamos algunas posturas que cumplen con un propósito medicinal que vela por el funcionamiento óptimo de cada órgano mientras fortalecemos el cuerpo y contribuimos a hacerlo más sano y esbelto.

A partir de este entendimiento, existen ciertas posiciones que ayudan a mejorar la digestión, las cuales te describimos a continuación:

Posición inicial: toma de conciencia.

Postura de la montaña: parados con los pies al ancho de las caderas y los brazos sueltos a los costados, percibimos el cuerpo, la respiración y relajamos los músculos en cada exhalación. Aflojamos la mandíbula y dejamos que la lengua repose en la zona baja de la boca. En cada exhalación, amorosamente dejamos pasar los pensamientos e imágenes mentales, sin detenernos en ellos.

Postura 1: flexión lateral.

De pie, con los pies colocados al ancho de caderas. Inhalando, elevamos los brazos por los costados por arriba de la cabeza, nos tomamos de la muñeca izquierda con la mano derecha, y exhalando tiramos del brazo izquierdo para estirarlo y nos flexionamos sobre el pie derecho, inclinando de manera lateral el tronco hacia la derecha. Haz unas tres respiraciones profundas, relajando las costillas al exhalar. Luego, inhalando, vuelve al centro y repite hacia la izquierda.

No violentes el cuerpo, respeta hasta donde llegues hoy y sincroniza la respiración (por la nariz) con los movimientos.

Postura 2: flexión hacia atrás.

De pie, con los pies colocados al ancho de las caderas. Inhalando, llevamos los brazos por detrás de la espalda, juntamos las palmas de las manos con los dedos hacia arriba o nos tomamos de las muñecas; exhalando, llevamos las caderas hacia delante con las piernas estiradas y el tronco hacia atrás; dejamos que la cabeza continúe el movimiento con la garganta relajada. Mantenemos tres respiraciones profundas. Inhalando, nos incorporamos volviendo al centro y al exhalar aflojamos los brazos.

Postura 3: flexión hacia delante.

Parados, con los pies colocados al ancho de las caderas. Inhalamos, y al exhalar dejamos que descienda la cabeza y el tronco hacia adelante con las manos por detrás de las piernas, curvando la espalda. Inhalando, llevamos la respiración a la zona baja de los pulmones; dejamos que el tronco se eleve ligeramente, y al exhalar relajamos la zona abdominal. Realizamos tres respiraciones, e inhalando nos reincorporamos vértebra por vértebra.

Relajación: Boca arriba, acostados en el piso, con todas las articulaciones estiradas, comenzamos a relajarnos desde los pies hasta la cabeza, aflojando el cuerpo.

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