Actívate y ataca el dolor de espalda

Natación, yoga o andar en bicicleta no son sólo actividades que te ayudan
a estar en forma, también son estupendas para decirle adiós
a esos molestos dolores crónicos de espalda.

Por Elizabeth Palacios

El gran mal de la vida moderna es el sedentarismo. Pasar demasiado tiempo sentado o de pie puede provocarnos lesiones y dolores crónicos. Uno de los más comunes es el de espalda, pero, por fortuna, con estas disciplinas deportivas, además de mantenerte en forma, podrás decir adiós a ese malestar.

El dolor de espalda no excluye la posibilidad de practicar una actividad física. ¡Todo lo contrario! De hecho, los músculos fuertes aseguran apoyo efectivo a la columna vertebral. Pero no todos los deportes están indicados para aquellas personas que sufren dolores constantes de espalda, sobre todo si no han acudido con un especialista para diagnosticar el origen del dolor.

El dolor de espalda puede ser un síntoma común en personas que padecen compresión vertebral, degeneración de los discos intervertebrales o hernia de disco. Para aquellos casos en que el médico ya haya hecho una evaluación y emitido un
diagnóstico, se recomienda practicar los siguientes deportes:

 

Natación

Es el deporte recomendado por excelencia ya que no sólo es una actividad que nos permite movernos sin cargar peso sobre el cuerpo, sino también es una disciplina libre de caídas, así que no tendrás que preocuparte por microtraumas, cambios bruscos y repentinos de dirección (como en el baloncesto), esfuerzos asimétricos (como en el tenis o en el golf) o golpes (step o rugby). Ahora, ya siendo más específicos, si la práctica de este deporte será terapéutica, lo ideal es hacerlo en estilo de dorso, pues así fortalecerás más la espalda. Otra de las ventajas de la natación es que el agua ejerce un efecto tipo masaje sobre nuestros músculos, lo que contribuye a reducir los dolores de espalda y a que sintamos una sensación de bienestar general después de nadar.

 

Yoga

Es una disciplina que se practica desde hace miles de años y que aporta numerosos beneficios a la salud, proporcionando un gran bienestar físico y emocional. Tras realizar un estudio en diversos pacientes que sufrían de dolor crónico de espalda, un equipo de investigadores británicos de la Universidad de York demostró que incluir las clases de yoga en el tratamiento de los pacientes con dolor de espalda era una buena inversión ya que reducía hasta en dos terceras partes el ausentismo laboral en Reino Unido. La conclusión fue que la práctica habitual de este deporte reduciría la incapacidad y mejoraría la calidad de vida de los afectados.

 

Andar en bici

Este deporte es ideal para tratar tu dolor crónico porque liberará a tu columna vertebral y a tus articulaciones de la carga del cuerpo. Sin embargo, no se trata sólo de agarrar cualquier bici y echarla a rodar. Lo recomendable es practicarlo usando zapatos deportivos, con una bicicleta a tu medida, y además ajustar el asiento de manera que tus pies apenas rocen el suelo. Esto es importante porque hay que mantener la espalda en una posición recta, sin doblarla o arquearla demasiado. Si lo vas a hacer en la ciudad, procura que sea en un espacio sin mucho tránsito, o bien en un velódromo, pues rodar entre los autos te provocará un estrés poco recomendado si esta actividad se hará con fines terapéuticos. Otra opción mucho más segura, pero menos divertida, es la bicicleta fija.

 

Caminar

Aunque pareciera que es lo más ordinario del mundo, si quieres que caminar te ayude a olvidar ese dolor crónico, debes hacerlo como disciplina deportiva. Esto significa que debes prestar atención al calzado más adecuado, aquel que te dé buen soporte
a las plantas de tus pies y también a la posición en la que los colocas al dar cada paso. Aunque no lo creas, muchos dolores de espalda están relacionados con el caminar de forma inadecuada. Para caminar como deporte, hay que elegir un suelo correcto para hacerlo; al principio no debe ser ni demasiado duro ni empinado, aunque gradualmente podrías ir aumentando la inclinación y dureza del terreno. Además, deberás mantener una posición recta, con los hombros hacia atrás. Ya con la práctica podrás dar pasos de largas zancadas y con ello acelerar tu ritmo cardiaco y tonificar tus músculos, pero mientras relájate y hazlo paso a pasito.

 

Aquaeróbics

Ahora, si lo tuyo son las actividades en grupo, en muchos centros acuáticos puedes practicar aquaeróbics o aquagym, ideales para personas con fragilidad en la espalda. Esta disciplina, al ser más suave y requerir menos esfuerzo físico que la natación, es una alternativa para personas mayores o mujeres embarazadas ya que permite fortalecer los músculos suavemente. Además, liberada del peso del cuerpo, la columna vertebral y las articulaciones no sufren. Para practicarla no necesitas saber nadar ni flotar.

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