El aseo para el bebé

Por Laura Ángeles

Cuando te conviertes en madre o padre, por primera vez, realmente no sabes cómo tener y mantener el ambiente adecuado para el buen crecimiento del pequeño, aquí te decimos cómo lograrlo.

Parte de los cuidados diarios, además del contacto, la alimentación y el sueño, justamente está el asear adecuadamente los espacios en los que se encuentra mayormente el bebé, pues esto le ayudará a prevenir enfermedades.

Recuerda que los hábitos de limpieza comienzan contigo y tu pareja. De igual forma, si tienen más hijos, es necesario que laven sus manos, sobre todo si vienen de la calle, han tocado muchos objetos o en el caso de los otros niños, que hayan jugado en la calle .

Por eso te presento algunos de tips para evitar que esto ocurra y por el contrario, mantengas a tu hija o hijo en un ambiente óptimo para un crecimiento sano y benéfico.

Limpieza del bebé

Cuando lo bañes, usa un jabón específico para bebés o recién nacidos o un gel sin jabón que limpia sin dañar la delicada piel del bebé. Se deben utilizar shampoo poco agresivos específicos para bebés.

Tras el baño se debe secar con delicadeza al recién nacido, a toques, dejando bien secos los pliegues, su zona íntima y entre los dedos. Tras el baño, lo mejor es hidratar la piel. Se recomienda que lo hagas con aceites vegetales (aceite de almendras o caléndula) o bien cremas hidratantes específicas para el bebé, hipoalergénicas y, preferiblemente, sin parabenos ni perfumes.

(Extracto): Recuerda usar toallas húmedas específicas para bebés.

Ambiente limpio

El cuarto del bebé es el lugar de la casa donde tu pequeño pasará más tiempo en sus primeros meses de vida. Asegúrate de limpiarlo y ventilarlo a menudo, instala persianas o cortinas para garantizar la oscuridad durante la noche, pon una lamparilla o luz quitamiedos para que puedas controlarle sin tener que encender todas las luces y evita las alfombras, mosqueteros, cortinas gruesas y otros elementos en los que se tiende a acumular fácilmente la suciedad, el polvo o los ácaros.

Utensilios limpios

Es importante que laves el producto que vayas a usar por primera vez y después de cada uso.

Durante las primeras cuatro semanas de vida del bebé: Los biberones, las mamilas y los platos pueden ser higienizados fácilmente , lo que tienes que hacer es colocar una olla con agua al fuego hasta que hierva, la retiras del fuego y esperas a que baje un poco la temperatura (para no dañar el plástico de los utensilios) y dejalos remojando ahí. Al sacarlos, sécalos completamente antes de guardarlos, ya que la humedad contribuye a la proliferación de los gérmenes.

Ropa higiénica

Es importante lavar cada una de su ropa por separado de la del resto de la familia debido a que los detergentes a utilizar deben ser específicos para bebés o para ropa delicada, testados dermatológicamente. No debemos usar blanqueadores, suavizantes u otros aditivos.

La ropa de los bebés suele mancharse frecuentemente de heces, orina, vómitos y/o comida; manchas difíciles de quitar que no siempre son eliminadas completamente con un jabón suave y neutro. Ante esta situación, la mejor solución es el remojo y prelavado previo, unido a una rápida actuación.

Después de seis meses, poco a poco, puedes ir mezclando las vestimentas del bebé con las de la familia, permaneciendo atentos a que la piel del bebé no sufra ningún tipo de irritación o roce.

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