Recibiendo el Año Nuevo

Por: Anahí Vargas

La llegada de un nuevo año es, además, un elemento simbólico que podemos aprovechar para poder hacer un verdadero cambio en nosotros mismos que vaya más allá de la mera tradición.

Una vida mejor requiere un compromiso real que sea parte de todos tus días. Cada mañana, al despertar, debes continuar con el trabajo que ya hayas hecho el día anterior, de manera que cada vez sea más parte de ti.

Nos emociona lo que el año en puerta tenga para nosotros, pero ¿has pensado en atraerlo realmente? Es decir, si bien cada día existen grandes oportunidades a nuestro alcance, depende completamente de nosotros hacerlas posibles. Para lograrlo, debes desarrollar cualidades que te ayudarán no sólo para el año próximo, sino para el resto de tu vida.

Primero, debes dejar de pelear con la rutina: cambiar para bien lo que tienes por obligaciones o responsabilidades. Por ejemplo, si te estresa el transporte quizá debas cambiar de ruta de vez en cuando, integrar nueva música a tu dispositivo para escucharla en el trayecto, leer un libro, llevar una pequeña planta a tu oficina, etcétera.

Saca de tu mente las quejas de siempre. Es por demás sabido que esto no te ayuda, pues es demasiada pérdida de tiempo, además de sólo conseguir estrés. Ocúpate del problema, busca soluciones y despreocúpate por lo que ya pasó.

No critiques. Otro de los aspectos que no te dejará avanzar es enfocarte en aquello que es negativo y hablarlo de mala manera todo el tiempo. Serena tus pensamientos, no atentes contra nadie, y mucho menos contra ti.

Enfócate a ti mismo. Sé tu propio ejemplo, pues cada caso es distinto. Aunque es completamente válido inspirarte en otros, lo mejor será que construyas tu propio camino, guiado por tus saberes.

Disciplínate. Tal vez consideres que el postergar las alarmas de tu despertador no afecte mucho, sin embargo sí cambia tu forma de comenzar el día, pues estás demostrando una indisposición al no querer levantarte. Definitivamente son estas pequeñas cosas las que cambian nuestra actitud para hacer las cosas debidamente.

Deja de lado las modas. Siempre es mejor dejarse fluir. No aceptes conductas que no van contigo por pretender ser más agradable a los demás, sobre todo si se trata de tendencias que, así como llegaron, se irán.

Come y duerme bien. Un paso fundamental es alimentarte balanceadamente, bajando las grasas, harinas y, desde luego, el azúcar, pues afecta tu rendimiento, facilita los cambios de humor y la hiperactividad, favorece el envejecimiento prematuro, etc. Dormir las horas necesarias sustenta la salud, regenera tu energía y mejora el rendimiento del día.

Cambia tu actitud… Aunque mucho has leído sobre este punto, lo que no debes perder de vista es que esto no implica no hacer nada o permitir que abusen de ti; lo mejor es que concientices lo que está pasando a tu alrededor, lo asimiles y no dejes que te afecte.

Lo importante es crecer cada año, ser mejores personas, encontrar la reconciliación y desempeñarnos sin cargas adicionales de años pasados.

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