¿Me separo o me divorcio?

Por Dra. Ruth Axelrod.

 

Cuando llegar a casa ya no te hace feliz, hacer el amor con tu esposo te resulta tedioso, estás de malas con tus hijos y tu vida se vuelve una decepción tras otra, es natural que te lleguen dudas sobre qué hacer con tu relación de pareja.Hay quienes consideran que el matrimonio es para siempre, sin importar la calidad de vida que se lleve en él. Otros consideran que puede ser de entrada por salida y que durará mientras ambas partes estén satisfechas. Hoy en día, existen recursos que ya no son castigados socialmente y permiten nuevas alternativas para las rupturas amorosas.Desde el punto de vista de carácter religioso, se han abierto opciones para anular el matrimonio y pasar de casado a soltero, lo mismo se observa en el terreno legal y social. Incluso pareciera ser que lo que antes era mal visto ahora está de moda.

No es lo mismo una pareja que ha procreado a una que no lo ha hecho, muchas veces tener hijos detiene las decisiones de continuidad o de separación porque ya no se piensa solo en sí mismo, sino en lo que más conviene a cada uno de los miembros de la familia.Las preguntas obligadas son: ¿qué le digo a mis hijos? ¿Cómo les expreso a mis familiares que ya no seguiré casada? ¿Qué hago, me separo o me divorcio? La paciencia y la prudencia son buenas amigas en momentos de decisiones importantes. Los procesos de la mente y el alma requieren tiempos de preparación. Aunque estos dos conceptos se escuchan similares, son diferentes en su forma y en las expectativas que generan. La separación oficial implica que uno de los cónyuges saldrá del domicilio común para intentar una nueva forma de vida en otro espacio habitacional. No me refiero a salirse de la recámara o dormir en el cuarto de los hijos, aunque pueden ser pasos previos.

Lo ideal es que sea un acuerdo de ambos y no que se dé el rompimiento de manera unilateral y agresiva.

La pareja debe dialogar cuidadosamente sobre su convivencia y saber si una separación resulta ser una decisión sana y prudente para todos. En cuanto se separen, el estilo de vida cambiará radicalmente: se tendrán que planear horarios de convivencia familiar y la forma de organizar las finanzas de ambas partes, así como el tiempo para una nueva reunión donde evaluarán si desean seguir unidos como pareja o prefieren llevar a cabo el divorcio. Ante esta decisión se disuelve una relación sentimental entre dos, pero no una familia. El concepto de familia implica que los padres seguirán siendo socios en la educación y manutención de los hijos. No es aceptable que estos se sientan obligados a decidir a quién quieren más, la separación fue de los padres, no de los pequeños. Cualquier decisión que tomes será la correcta, siempre y cuando lo hagas consciente y por el bien de todos, incluyendo el tuyo. Es importante remarcar que los padres de los cónyuges siempre tienen implicaciones directas cuando la pareja se separa, ya que fueron participes en el matrimonio o en la época que la pareja estableció su compromiso.

¿Es el divorcio similar al estrés postraumático? 

Sí, este último es un estado de tensión emocional que sufre una persona. Afecta a todo el sistema corporal, psicosocial, familiar y laboral. Las consecuencias vividas marcan un desgaste y un estado de ánimo de abatimiento, cansancio, irritabilidad, insomnio y desgano. No es obligatorio ni le sucede a todas las personas que atraviesan por una separación, pero sufre más la persona que no pidió la terminación, la que deseaba romper los lazos tiende a una recuperación más rápida. Para que se logre un matrimonio, se requiere que ambos expresen que desean casarse. El juez, hace la misma pregunta dos personas interesadas en vivir juntas; para que se dé la separación de la misma, solo se requiere que una de las partes exprese su desacuerdo, independientemente de que la otra no lo acepte. El estado de separación no existe oficialmente en nuestro país, pero sí el de casado o soltero. Visto desde este punto de vista, solo es un periodo de transición para llegar a otro, es un puente intermedio para no quedarse en él. En otros países hay un registro donde se establece si se es separado o separada y existen leyes que promueven y protegen vivir legalmente así.

SE TENDRÁN QUE PLANEAR HORARIOS
DE CONVIVENCIA FAMILIAR Y LA
FORMA DE ORGANIZAR LAS FINANZAS
DE AMBAS PARTES

En México, el divorcio como entidad legal oficial protege a ambos cónyuges y más a los hijos, por lo que hoy en día
el estado ha logrado la aceptación total del deseo de las personas de permanecer juntas o divorciadas según su entera voluntad. No es fácil llegar al punto de desear separarse, o bien llevarlo a cabo. Hay sufrimiento de por medio, mucha agresión expresada y contenida, pérdidas importantes que van a afectar a todos los involucrados, por lo que es buena idea tomar estas decisiones con tranquilidad, poniendo énfasis en cómo reconstruir el futuro inmediato y recuperarse del desgaste generado. Más allá de la situación de la pareja lastimada, siempre hay un mundo lleno de oportunidades para todos en tanto se realice un proceso a voluntad, con respeto y cuidado para todos los integrantes de las familias en discordia.

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