Hora del Aseo

Por: Alicia Urrieta

Para las mamás, el día transcurre rápidamente cuando se encuentran al cuidado y la atención de los bebés; entre las comidas, los juegos y los paseos parece que no hay tiempo para otras actividades, sin embargo, entre todo este torbellino de cosas por hacer, los momentos de limpieza son importantes para mantener no solamente hermosos a nuestros pequeños sino también sanos y alejados de las infecciones y los contagios por bacterias del medio ambiente.

Debemos poner especial cuidado en las prácticas de higiene porque éstas, además, se convertirán en hábitos de limpieza para nuestros hijos.

El cambio del pañal es una actividad que nunca debe hacerse sin cuidado y sin dedicarle el tiempo necesario, lo ideal sería realizarlo siempre en una superficie plana y con espacio suficiente para colocar los accesorios indispensables: pañales  adecuados a la edad del pequeñito, pomadas o ungüentos para prevenir o aliviar las rozaduras, toallas húmedas y, según puedas necesitarlo, papel higiénico, por si acaso. Afortunadamente, en la mayoría de los lugares como las plazas comerciales, los restaurantes y hasta las tiendas de autoservicio existen en los sanitarios estaciones para llevar a cabo el cambio del pañal, aunque no te confíes y procura llevar siempre contigo una cobija suave o colchoneta para que la coloques entre tu bebé y la superficie donde lo vayas a recostar. Esta recomendación aplica para cuando tengas que cambiar el pañal en un auto, en algún parque o en un lugar público. Puedes llevar aparte una bolsa de plástico para colocar el pañal y después tirarlo a la basura.

Algunas madres enfrentan con cierto miedo los primeros baños del bebé por cuestiones de inexperiencia e inseguridad, pero conforme se va tomando práctica se  descubre lo placentero y gozoso que resulta este tiempo para ellos. Si el baño se realiza en tina, notarás que el contacto con el agua los relaja, les agrada y muchas de las veces se convierte en el espacio para introducir algunos consejos de las abuelas agregando gotas, hierbas y algún remedio casero y, si se puede, por qué no hasta a los hermanitos mayores y los juguetes. Algunos padres prefieren usar la regadera; en ambos casos es recomendable usar esponjas o lienzos suaves y, para realizar la higiene, una línea especializada en la delicada piel del bebé; pueden ser jabones neutros y sin aroma, shampoo que no irrite los ojos por si acaso hay contacto accidental y cremas equilibrantes para evitar la resequedad o el exceso de grasa.

Siempre es ideal llevar, si salimos de casa, un cambio completo de ropa. La ropa limpia, cómoda y de acuerdo a la talla de los pequeños les ayuda a sentirse libres y confiados para jugar, comer, dormir y realizar las mil y un cosas que los mantienen activos.

Las toallas húmedas son indispensables para los demás momentos del día. Recomendables cuando necesitas limpiar rostro y manos después de comer o jugar. En la casa son de mucha utilidad, puedes tener unas en el coche y llevar otras en la bolsa o pañalera. Debido a su bajo contenido de alcohol no irritan la piel del bebé y puedes usarlas también para limpiar algunos accesorios que estén en contacto con tu pequeño.

Si sientes que necesitan protección extra cuando estén fuera de casa en sitios al aire libre o públicos puedes usar gel desinfectante para el momento de cambiar de pañal o el tiempo de la comida. En el hogar es posible usar algunos sprays para proteger superficies.

Higiene y salud van de la mano y más cuando se trata de cuidar y proteger a la familia. Dale a la hora del aseo del bebé ese toque especial que como mamá te caracteriza, ellos te lo agradecerán.

 

 

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