Seguridad 360° en la habitación del bebé

Por: Elizabeth Ballona*
Ilustración por María Lópezfacebook.com/muytuti

¿Estás embarazada y no sabes cómo decorar la habitación de tu bebé? Estos son algunos de los consejos que las enfermeras y cuidadoras profesionales de Atend compartimos contigo para que el espacio no sólo sea bonito sino, sobretodo, que sea seguro.

Da una vuelta de 360 sobre tu propio eje; imagina que estás de pie frente a la cuna del bebé y poco a poco vas girando, sin caminar un solo paso. ¿Empezamos?

1.- La cuna

Dos requisitos indispensables: barrotes cerrados (no más de 2 cm de distancia entre cada uno de ellos) y un colchón firme. Evita colocar cobijas, muñecos o almohadas, pues así reducirás el riesgo de asfixia. Por seguridad, el bebé siempre debe ser colocado boca arriba y con los pies pegados a la parte inferior de la cuna.

Vístelo en capas, como una cebolla, con prendas de algodón o térmicas, así también lo protegerás de los cambios de temperatura al retirar el pañal durante la noche y no necesitarás taparlo con cobijas. Hasta los dos meses es aconsejable envolverlo en una sábana o frazada ligera de algodón (como taquito) pues esto le dará una sensación de cercanía y abrazo, similar al vientre materno y le ayudará a dormir por periodos más prolongados.

2.- El cambiador

Es importante reducir las distancias entre la cuna y el cambiador, pues los primeros días, los cambios de pañal serán constantes, incluso en la madrugada. Se recomienda tener un cambiador con cajones o diseñado para colocar todo lo necesario al alcance de tu mano, literalmente. Tu bebé nunca debe quedarse solo en el cambiador, los accidentes pueden ocurrir en de un segundo a otro. El colchón del cambiador también deberá ser firme y delgado para evitar riesgo de asfixia.

3.- Cajoneras

Aún si la habitación tiene su propio armario, es aconsejable que junto al cambiador exista una cajonera que además siempre debe tener al menos cinco cambios completos de ropa pues es frecuente que en el momento menos esperado, estés a punto de poner el pañal del bebé y te sorprenda mojándose de nuevo mientras luchabas por acomodar ese pañal en su sitio. La idea es esas pequeñas sorpresas no te obliguen a dejarlo solo mientras buscas más ropa limpia. Cuando el bebé comience a gatear, es importante colocar seguros a todos los cajones para evitar accidentes.

4.- Cortinas y ventanas

Si tu casa es fría, es aconsejable colocar una persiana de madera o bambú para que no se cuelen las corrientes de aire, o bien cortinas dobles, debajo las delgadas para dejar pasar la luz del día, y las gruesas para que no pase el frío en las noches, pero nunca deben usarse cordones para atarlas ni deben ser demasiado largas como para que el bebé pueda enredarse en ellas.

5.- Un rincón de intimidad

Durante los primeros días, el bebé deberá ser alimentado con frecuencia y la tarea de amamantarlo puede ser muy cansada. Contar con un sofá, una silla mecedora o un lugar cómodo para llevar a cabo esta tarea es vital. Durante el proceso de amamantamiento se fortalecen los vínculos entre la madre y el bebé, además de que no hay mejor alimento para él, a menos que el médico indique lo contrario.

6.- El baño

Lo ideal es que la habitación del bebé cuente con su propio baño, esto hará más cómodo y seguro el proceso de aseo y para que al sacar al bebé a su cambiador no haya cambios de temperatura. Si el baño está en otra área de la casa, aconsejamos colocar ahí otro cambiador para que el bebé salga abrigado y listo para ir a dormir. En ambos casos se aconseja montar una bañera con base alta para una mayor comodidad y libertad de movimiento al bañarlo.

7.- Instalación eléctrica y enchufes

Antes de preparar la habitación debes asegurarte de que la instalación eléctrica esté en perfectas condiciones. Es decir, que no tendrá enchufes ni interruptores en mal estado ni tampoco cables a la vista y accesibles. Para cuando crezca un poco deberás utilizar protectores adecuados, sobre todo en la etapa de gateo.

8.- Las paredes

Existen hoy en día pinturas seguras y no tóxicas, libres de plomo. En esto debes pensar desde el primer momento pues si la pintura llega a desprenderse, los bebés curiosos en etapa exploradora suelen acercar su boca a la pared o incluso ingerir trozos de pintura. Vale la pena invertir en la mejor pintura. Los colores recomendados son los tonos pastel, particularmente azul, lavanda o color miel pues incitan al descanso y la relajación. Cuando crezca un poco, puedes considerar dejarle un espacio con pintura de pizarra para que desarrolle su creatividad y pueda pintar.

9.- El mobiliario

Es importante que todos los muebles que haya en la habitación cuenten con esquinas redondeadas, sean fáciles de limpiar y no hayan sido pintados o barnizados con sustancias tóxicas. Aquí, como en cualquier espacio, aplica la regla básica: menos es más. No se trata de llenar la habitación de cosas lindas, sino de que sea funcional y segura para que tú y tu bebé vivan tranquilos.

 

*Elizabeth Ballona es jefa operativa en Atend, la primera plataforma digital para contratar servicios de enfermería y cuidados a domicilio en la Ciudad de México.

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