COMENZAR BIEN EL AÑO

Crea una estrategia y un plan de recompensas para cumplir tus metas.

La vida tiene altibajos, es casi una ley. Y depende de nuestra fortaleza y perspectiva el poder aprovechar cada situación para convertirla en una oportunidad de lograr nuestras metas, pero, sin excepción, requiere de compromiso y esfuerzo. Si consideras que mereces algo mejor, en verdad repara en cambiar ciertas actitudes. Esto no lo digo yo, lo decía Albert Einstein.

Claro está que no debes vivir bajo la rigidez total, pero sí de tomar decisiones en plena conciencia y a sabiendas de los mayores beneficios que obtendrás a mediano y largo plazo. Cada fin de año nos compete reflexionar sobre lo ocurrido en el transcurso de los meses para poder aprender de esas experiencias
y crecer como personas. Siguiendo esta tradición nos encontramos en el punto de pensar y hasta enlistar nuestros propósitos que van de la mano de los deseos y proyecciones hacia una mejor vida.

Para empezar bien el año necesitas fijarte metas claras, no sólo propósitos, para ello requieres ser objetivo y honesto con lo que quieres lograr, esto en medida de tus capacidades. Una vez hecho esto toma en cuenta los siguientes puntos para lograr tus metas.

Hay que reconocer nuestros éxitos, puesto que esto trae más éxito. Valorar los pequeños logros del día a día es uno de los pasos esenciales, porque te mantendrán en un estado enfocado en lo positivo. Lo importante es que cada día actúes en pro de tus sueños. No quieras abarcar cinco propósitos a la vez, trabaja en uno sólo y ve momento a momento.

Una de las cosas que nos permiten ser más fuertes es no sentirse vulnerables ante las críticas o ante las burlas. En este punto, el ser honestos con uno mismo es una clave que ayuda a comprenderse y a dejarse de justificar por cada fallo, pues el librarse de la responsabilidad afecta psicológicamente, aunque no lo quieras afrontar. Una de las formas para mejorar en ello es aprender a reírse de uno mismo. Ojo, esto no implica que te tires tierra a ti misma, ni que te pongas de tapete, quiere decir que aceptes tus errores, que suavices la situación con una risa y que te prepares para hacerlo mejor la próxima vez.

Las recompensas nos motivan. Cada cuatro objetivos cumplidos, podemos darnos un obsequio, pero ojo, esto es sólo un apoyo, no lo hagas para siempre, pues el objetivo es hacerlo por ti mismo, por un beneficio más que material. Utiliza una recompensa para que el cambio sea inmediato, después permite que la satisfacción sea tu premio.

Los hábitos ayudan a conseguir metas. Dicen que para que se forje uno de éstos, tienen que pasar 21 días, pero esto no necesariamente es el tiempo exacto, por ello, debes familiarizarte con la voluntad, ser constante y disciplinada, puede que te cueste un poco al principio, pero bien lo decía Vince Lombardi “La diferencia entre una persona exitosa y los demás no es la falta de fuerza, ni de conocimientos, sino más bien de la voluntad”.

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